El debut de la selección Argentina en la Copa América dejó un saldo positivo, no sólo por el contundente resultado sino también por las variantes de juego que por momentos mostró.
A los dos minutos de partido, Macaya, uno de los principales enemigos de Riquelme, ya anunciaba que el equipo era lento. No se equivocó, aunque vale aclarar que el análisis del señor fue un poco apresurado. La selección fue lenta, pero dentro de lo esperable por los nombres que ocupan el medio campo. Quizá la gran duda para mi era ver cómo iban a funcionar la dupla Verón-Riquelme. Creo que cumplieron, se puedo ver un equipo que podía jugar sin que la pelota pasara obligatoriamente por uno o por otro y se escalonaron para arrancar en general, Riquelme un poco más atrasado y Verón unos pasos más adelante. Pero esto no fue fijo, lo que significa variantes a la hora de jugar contra equipos que aprietan o hacen marcas personales. La Bruja buscó en general asociarse con Messi y el Torero con el Cuchu.
La selección buscó jugar siempre con la pelota en los pies (incluso, Abondanzzieri salió jugando casi todas las veces), corto y seguro. Fue paciente frente a un equipo que dejó sólo un jugador en campo argentino. Hubo poco espacio y Argentina tuvo prácticamente (80/90%) todo el tiempo el control de la pelota. Así y todo estuvo lejos del arco rival (el empate llegó de una pelota parada), no tuvo tiros al arco y aburrió. Uno de los principales reclamos que se le puede hacer es la falta de proyección de los laterales. Se jugó poco con los desbordes de Zanetti y Heinze, quienes podrían haber tirado pelotas al área, territorio de Hernán Crespo, uno de los puntos altos del partido con 2 goles.
El segundo tiempo fue otra cosa. Aimar entró por Cambiasso y con él, el cambio de ritmo, la frescura y la velocidad que necesitaba el equipo. El payaso fue lo mejor del equipo y se dio el gusto de hacer un gol de cabeza entrando como 9, luego de haber iniciado él la jugada. Se juntó con Messi, con Riquelme y se coló entre la línea de volantes y defensores norteamericanos para desequilibrar. Sí, lo pedí, lo pusieron, jugó bien y ahora digo lo que quiero.
No me olvido de Tevez, a quien también pedí y cumplió. Los 10 minutos le alcanzaron para hacer un golazo y cerrar la cuenta en 4 a 1. A penas piso el césped Carlitos le hizo una clara seña de ‘tirámela por arriba’ a Riquelme, un anuncio certero de lo que iba pasar un momentito después. Un lujo.
En fin… A mi la selección me gustó en general, por supuesto más en el segundo tiempo. Pero me dejó un buen sabor ver un equipo protagonista y con variantes. Esperemos que el partido de ayer sea el piso del rendimiento. Le ganamos a Estados Unidos ahora HAY QUE GANARLE A COLOMBIA.
2 comentarios:
Lo dige y lo repito: "10 minutos de villa, son mas que 80 de playstation". Carlitos Titular YA
Buen análisis, amigo. Además bien en mencionar el comportamiento del otro equipo. Por lo general, el análisis arlequinero se apura en la crítica al equipo sin tener en cuenta al rival. Lo de que "el equipo aburre" es muy relativo, hay que ver cómo se planteó el partido. Los tipos se encontraron con un penal temprano y obvio, se metieron atrás. Hay que pensar que los yanquis corren todos y son rápidos. La cancha era chica de dimensiones, si se compara con, por ejemplo, la de Brasil - Chile, lo que ayudó la tarea de la táctica colectivera de EE UU (al fondo que hay lugar).
Creo que Argentina fue inteligente para desarmarlos y ponerse en ventaja, y ahí el partido siempre es más abierto. Hay que pensar que, salvo Brasil, nadie le va a jugar de igual a igual a Argentina.
De todas formas, para esta clase de partidos la vocación ofensiva de Aimar siempre es bienvenida, para entrar tocando y generar los huecos.
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