
Vamos a hacer una aclaración sobre el tema del momento (?). Cierto blog futbolero se rasga las vestiduras y llora como viudita de Paso del Rey por los supuestos códigos perdidos del Entrenador Argentino, en el caso del lateral que hoy está en boca de todos: Javier Pinola.El interrogante que se plantea es el siguiente: ¿Es justo dejar fuera a un jugador que adelantó su casamiento y postergó festejos para poder vestir la celeste y blanca, a cambio de un volante que no sólo renunció a la Selección, sino que ni siquiera se bancó las críticas y para colmo puso a su madre como excusa?
Vamos a refutar este interrogante en tres puntos.
1º.- El fútbol no es justo, ni tiene porqué serlo, ni es deseable que lo sea, y ojalá nunca lo fuese. Es fútbol.
2º.- Como ya el gran Pipo Rossi* refutara en su momento a un cuestionamiento similar: “Miren, no lo quiero ni para yerno, ni para amigo, solamente lo quiero para que me juegue al fútbol los domingos de 3 a 5 de la tarde”. No importa nada de afuera, adentro de la cancha Riquelme pesa más que Pinola.
3º.- Como bien dijo el Rabino en el post anterior, a comerla. La lista ya está, ahora a alentar sin cuestionamientos.
Sí, también a Crespo y a Verón. Y no se hable más del tema.
Sobre Javier Pinola
Seguro es un gran tipo y demostró 101% actitud, ya tendrá su momento en la Selección. Realmente hace falta, porque en el fútbol argentino hay pocos laterales buenos. Pero 10 como Riquelme, ninguno.
*En el sitio de la AFA atribuyen la anécdota al uruguayo Washington “Pulpa” Etchamendi. Para el caso es lo mismo, así lo hubiera dicho Oscar Wilde o Karina Jelinek.
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